Cartas desde el infierno.
Página 1 de 1. • Compartir •
Cartas desde el infierno.
Sara se despertó en cuanto sus ojos notaron los primeros rayos de sol. Ella se giró en la cama y pudo ver a su marido recostado sobre la almohada, dormido profundamente. Sin despertarlo, empezó a acariciarle el cabello y recorrió con su dedo índice su espalda desnuda. Carlos, al sentir un escalofrío, se despertó y al girarse vio que su mujer le sonreía.
-Hoy es nuestro aniversario, un año ya, casi no me lo puedo ni imaginar –dijo ella antes incluso de que él pudiera desperezarse.
-Sí, el tiempo se pasa volando mientras te diviertes con la persona más importante de tu vida –dijo él abrazándola con ternura.
-A partir de ahora tendrás que querer a más personas –dijo ella con sonrisa pícara.
-¿Por qué?
-¡Estoy embarazada! –exclamó ella con alegría.
-Pero, ¿cómo ha podido ser? –pregunto él al no sentirse preparado.
-Lo que hicimos anoche, y la otra, y la otra, y lo que hemos hecho durante todas las noches desde hace mucho tiempo ayuda mucho –dijo ella bromeando.
-Pero eso es… fantástico –dijo él-, voy a comprar la cuna, y a preparar su habitación y sus juguetes, y la ropa –dijo él nervioso.
-Tranquilo, aquí nadie va a hacer nada aún, faltan muchos meses antes de que puedas siquiera ver a tu primer hijo –dijo ella intentado tranquilizarte.
Antes de que la conversación fuera a más ella puso el televisor, y las noticias no eran nada agradables. Una reportera decía con tono nada halagüeño que había estallado la guerra y que todos los soldados tenían que presentarse a filas durante ese mismo día. Además dijo que todos serían avisados personalmente, al final terminó con un “que Dios nos asista”.
-Eso quiere decir que… -dijo ella asustada.
-Que estamos en guerra, y tengo que defender a la nación –dijo él en tono patriótico, intentando esconder el miedo que ahora mismo recorría su cuerpo.
-Hoy es nuestro aniversario, un año ya, casi no me lo puedo ni imaginar –dijo ella antes incluso de que él pudiera desperezarse.
-Sí, el tiempo se pasa volando mientras te diviertes con la persona más importante de tu vida –dijo él abrazándola con ternura.
-A partir de ahora tendrás que querer a más personas –dijo ella con sonrisa pícara.
-¿Por qué?
-¡Estoy embarazada! –exclamó ella con alegría.
-Pero, ¿cómo ha podido ser? –pregunto él al no sentirse preparado.
-Lo que hicimos anoche, y la otra, y la otra, y lo que hemos hecho durante todas las noches desde hace mucho tiempo ayuda mucho –dijo ella bromeando.
-Pero eso es… fantástico –dijo él-, voy a comprar la cuna, y a preparar su habitación y sus juguetes, y la ropa –dijo él nervioso.
-Tranquilo, aquí nadie va a hacer nada aún, faltan muchos meses antes de que puedas siquiera ver a tu primer hijo –dijo ella intentado tranquilizarte.
Antes de que la conversación fuera a más ella puso el televisor, y las noticias no eran nada agradables. Una reportera decía con tono nada halagüeño que había estallado la guerra y que todos los soldados tenían que presentarse a filas durante ese mismo día. Además dijo que todos serían avisados personalmente, al final terminó con un “que Dios nos asista”.
-Eso quiere decir que… -dijo ella asustada.
-Que estamos en guerra, y tengo que defender a la nación –dijo él en tono patriótico, intentando esconder el miedo que ahora mismo recorría su cuerpo.
_________________

La letra es el poder más valioso que existe, usémoslo.

Conde- Admin
- Mensajes: 26
Fecha de inscripción: 02/08/2008
Edad: 21
Localización: Granada

Re: Cartas desde el infierno.
Carlos se encontraba entre dos sentimientos, el sentimiento del deber patriótico y el de responsabilidad hacia su futuro hijo, ¿cómo podría dejarles solos?, no era nada agradable lo que estaba sucediendo. Sara sonrió hacia su marido al verle la cara de preocupación y él le devolvió el gesto.
- No te preocupes - dijo Sara- , estaremos bien, muchos hombres como tu lucharán porque este país sea un lugar más seguro para las generaciones futuras.
Y acto seguido Sara se dirigió al baño con una excusa, y allí, escondida de su marido para que no sintiera pena por ella, empezó a llorar amargamente.
- No te preocupes - dijo Sara- , estaremos bien, muchos hombres como tu lucharán porque este país sea un lugar más seguro para las generaciones futuras.
Y acto seguido Sara se dirigió al baño con una excusa, y allí, escondida de su marido para que no sintiera pena por ella, empezó a llorar amargamente.
_________________


Kriss- Mensajes: 9
Fecha de inscripción: 04/08/2008
Edad: 23

Re: Cartas desde el infierno.
Cuando Sara salió estaba tan radiante como siempre. No es bueno que un hombre que va a defender la nación se vaya con el pensamiento de que deja a una mujer hundida en su casa, y más si ésta espera un hijo.
-¿Dónde has ido? -preguntó él.
-Ya sabes, el bebé ya está haciendo de las suyas -mintió ella.
Carlos se había dado perfecta cuenta de que su mujer había estado llorando, los ojos vidriosos daban perfecta cuenta de ello, pero no quiso hacerla infeliz y simplemente ignoró el hecho.
Se conocían desde hacía ya seis años y llevaban dos casados. Querían formar una familia desde hacía unos meses y ahora que por fin lo habían conseguido... él tiene que abandonarlos. La vida puede ser muy injusta cuando se trata de felicidad...
-¿Dónde has ido? -preguntó él.
-Ya sabes, el bebé ya está haciendo de las suyas -mintió ella.
Carlos se había dado perfecta cuenta de que su mujer había estado llorando, los ojos vidriosos daban perfecta cuenta de ello, pero no quiso hacerla infeliz y simplemente ignoró el hecho.
Se conocían desde hacía ya seis años y llevaban dos casados. Querían formar una familia desde hacía unos meses y ahora que por fin lo habían conseguido... él tiene que abandonarlos. La vida puede ser muy injusta cuando se trata de felicidad...
_________________

La letra es el poder más valioso que existe, usémoslo.

Conde- Admin
- Mensajes: 26
Fecha de inscripción: 02/08/2008
Edad: 21
Localización: Granada

Re: Cartas desde el infierno.
En realidad a Sara nunca le gustó trabajo de su marido, pero siempre había respetado su decisión. En momentos como éste se lamentaba de no haber intentado influir en ella incitándole a conseguir un empleo en el que la seguridad estuviera garantizada, como el que rechazó en el bufete de su padre. Pero él siempre había querido obtener las cosas por sus propios méritos...
_________________


Laia2008- Admin
- Mensajes: 22
Fecha de inscripción: 02/08/2008
Re: Cartas desde el infierno.
-Papá, no voy a ser el enchufado, ¡si ni siquiera soy abogado! ¿Qué pretendes? -dijo él exasperado a su padre, que se encontraba con rostro impasible detrás de su caro escritorio de ocasión.
-No soy tan tonto como para ponerte en el caso de los McQueen, pero casos en los que no se requiere altas dotes de interpretación, hasta un perro puede realizarlas.
-Y quieres que yo emule a ese can, ¿verdad? Pues lo siento mucho, pero eso no va a ser posible.
-Te vas a casar, por el amor de Dios, ¡de qué piensas vivir! -gritó su padre enfadado levantándose y encendiendo un cigarrillo.
-Ya tengo trabajo papá, soy militar y cobro por ello.
-¡Ah, es verdad! Se me olvidaba que te encanta ir a auxiliar a los negros del África mientras tu nación te paga por algo que no le reporta ningún beneficio.
-¿Acaso la caridad no es beneficio suficiente? -preguntó Carlos al ver como su padre hablaba despectivamente de seres humanos.
-Te doy un trabajo, una oportunidad para que te realices y así me lo pagas, encima me echas en cara que quiera ayudarte -espetó antes de dar una calada a su cigarrillo, que cada vez que hacía más pequeño-, haz lo que quieras, por lo menos tengo la conciencia tranquila, eso me pasa por querer ayudar a los demás.
-Sí, sobre todo a Jacob, ¿verdad? -lanzó él con un tono tan hiriente como la estocada de una espada.
-¡Vete ahora mismo de aquí! -gritó el padre al sentir la punzada en el corazón que siempre sentí al hablar de su otro hijo, Jacob. Sí, es que lo que le había hecho a su hijo era algo que no quería recordar...
-No soy tan tonto como para ponerte en el caso de los McQueen, pero casos en los que no se requiere altas dotes de interpretación, hasta un perro puede realizarlas.
-Y quieres que yo emule a ese can, ¿verdad? Pues lo siento mucho, pero eso no va a ser posible.
-Te vas a casar, por el amor de Dios, ¡de qué piensas vivir! -gritó su padre enfadado levantándose y encendiendo un cigarrillo.
-Ya tengo trabajo papá, soy militar y cobro por ello.
-¡Ah, es verdad! Se me olvidaba que te encanta ir a auxiliar a los negros del África mientras tu nación te paga por algo que no le reporta ningún beneficio.
-¿Acaso la caridad no es beneficio suficiente? -preguntó Carlos al ver como su padre hablaba despectivamente de seres humanos.
-Te doy un trabajo, una oportunidad para que te realices y así me lo pagas, encima me echas en cara que quiera ayudarte -espetó antes de dar una calada a su cigarrillo, que cada vez que hacía más pequeño-, haz lo que quieras, por lo menos tengo la conciencia tranquila, eso me pasa por querer ayudar a los demás.
-Sí, sobre todo a Jacob, ¿verdad? -lanzó él con un tono tan hiriente como la estocada de una espada.
-¡Vete ahora mismo de aquí! -gritó el padre al sentir la punzada en el corazón que siempre sentí al hablar de su otro hijo, Jacob. Sí, es que lo que le había hecho a su hijo era algo que no quería recordar...
_________________

La letra es el poder más valioso que existe, usémoslo.

Conde- Admin
- Mensajes: 26
Fecha de inscripción: 02/08/2008
Edad: 21
Localización: Granada

Re: Cartas desde el infierno.
No, no quería recordar la nefasta experiencia que vivió con su hijo Jacob. Sin embargo, la mala conciencia venía de cuando en cuando a mortificarlo. Quizá no había actuado bien, pero era así como lo habían educado y había ciertas cosas por las que él no podía transigir... En cierto modo no se considerada culpable de lo ocurrido, de otra forma no hubiera soportado seguir viviendo con todo ese sentimiento de culpabilidad a sus espaldas.
_________________


Laia2008- Admin
- Mensajes: 22
Fecha de inscripción: 02/08/2008
Re: Cartas desde el infierno.
Carlos salió del despacho de su padre como si hubiera visto algo sobrenatural. En realidad sabía que se había extralimitado, pero echaba de menos a su hermano y quería recordarle a su padre que él sabía quién era el culpable. No necesitaba ese trabajo, ya tenía una profesión y le encantaba.
Dejó de pensar, aunque no sabía hacia dónde tenía que dirigirse ahora y se decidió por el cementerio. Tenía que desahogarse y sólo los muertos saben guardar un secreto. Dejó el coche cerca del lugar y entró con un ramo de flores, que dejó en una de las tumbas. Se sentó frente a ella y comenzó a hablarle con mucho cariño. En la lápida se veía con claridad el nombre de su hermano, Jacob yacía a unos metros bajo tierra y aún así podía sentirlo junto a él.
-Hermano, tengo tantas cosas que contarte, me han llamado para ir a la guerra, estoy asustado… –dijo él con los ojos vidriosos, pensando en su futuro.
Dejó de pensar, aunque no sabía hacia dónde tenía que dirigirse ahora y se decidió por el cementerio. Tenía que desahogarse y sólo los muertos saben guardar un secreto. Dejó el coche cerca del lugar y entró con un ramo de flores, que dejó en una de las tumbas. Se sentó frente a ella y comenzó a hablarle con mucho cariño. En la lápida se veía con claridad el nombre de su hermano, Jacob yacía a unos metros bajo tierra y aún así podía sentirlo junto a él.
-Hermano, tengo tantas cosas que contarte, me han llamado para ir a la guerra, estoy asustado… –dijo él con los ojos vidriosos, pensando en su futuro.
_________________

La letra es el poder más valioso que existe, usémoslo.

Conde- Admin
- Mensajes: 26
Fecha de inscripción: 02/08/2008
Edad: 21
Localización: Granada

Re: Cartas desde el infierno.
Jacob había sido su único hermano, era menor que él, pero apenas les separaban un par de años y siempre habían estado muy unidos. Desde que nació había sido el favorito de su padre, y a diferencia de Carlos, él sí que había accedido a trabajar en el bufete de abogados. Una malograda decisión que le había llevado a la tumba.
Jacob tenía que defender a un asesino, él se negaba a llevar el caso y le dijo a su padre que su ética rechazaba tal idea, pero su padre no le escuchó, alegando que un buen abogado tenía la obligación de saber defender a quien le tocara, fuera culpable o no, así que a su pesar siguió adelante con la defensa, pero perdió, algo que había premeditado ya que no quería cargar sobre su conciencia que alguien culpable resultara impune gracias a él, y su cliente se convirtió en su verdugo. Así de simple y cruel es a veces la vida, no sabemos a donde nos conducirán nuestras decisiones.
Carlos siguió en el cementerio unos minutos más:
- Guíame por el camino correcto, ayúdame a confiar en mí mismo, nunca fui tan valiente como tú y te envidiaba por ello… - abatido por el recuerdo, comenzó a llorar amargamente sobre la tumba.
Jacob tenía que defender a un asesino, él se negaba a llevar el caso y le dijo a su padre que su ética rechazaba tal idea, pero su padre no le escuchó, alegando que un buen abogado tenía la obligación de saber defender a quien le tocara, fuera culpable o no, así que a su pesar siguió adelante con la defensa, pero perdió, algo que había premeditado ya que no quería cargar sobre su conciencia que alguien culpable resultara impune gracias a él, y su cliente se convirtió en su verdugo. Así de simple y cruel es a veces la vida, no sabemos a donde nos conducirán nuestras decisiones.
Carlos siguió en el cementerio unos minutos más:
- Guíame por el camino correcto, ayúdame a confiar en mí mismo, nunca fui tan valiente como tú y te envidiaba por ello… - abatido por el recuerdo, comenzó a llorar amargamente sobre la tumba.
_________________


Kriss- Mensajes: 9
Fecha de inscripción: 04/08/2008
Edad: 23

Re: Cartas desde el infierno.
Dejó el cementerio cuando se hubo desahogado con su hermano. Su futuro era inevitable y quizás también lo era el de su mujer y el de su hijo... ¿cuánto tiempo podría mantener viva su imagen? Para el niño, ni siquiera habría existido. Las guerras son demasiado crueles con las personas, incitan al odio y a la violencia, también al olvido y a la desesperanza... que fácil sería huir de todo aquello, dejar de lado a su nación y vivir la vida con su familia. No, no podía, sobre todo porque la decisión no había sido tomada por él y podía ir a la cárcel. Aunque, en realidad, estaba cambiando una cárcel con barrotes por otra de más extensión.
Sólo le quedaba un día, un insignificante día, para darle a su esposa la mejor despedida...
Sólo le quedaba un día, un insignificante día, para darle a su esposa la mejor despedida...
_________________

La letra es el poder más valioso que existe, usémoslo.

Conde- Admin
- Mensajes: 26
Fecha de inscripción: 02/08/2008
Edad: 21
Localización: Granada

Permiso de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.
Indice




