EL CABALLERO SIN ROSTRO
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EL CABALLERO SIN ROSTRO
Comenzaba a ponerse el sol en la pequeña aldea situada a los pies del castillo. La aparición de numerosas nubes oscuras presagiaban la llegada de una importante tormenta que amenazaba con descargar todo su fuerza sobre la desvalida población. Junto con la oscuridad llegó la lluvia, al principio suave pero a medida que pasaba el tiempo se volvía más violenta, hasta que por fin llegaron los rayos y truenos con un ruido ensordecedor.
En una pequeña casa de piedra y adobe de la aldea estaba cenando, lo poco que tenía, la familia del herrero. Se encontraban todos alrededor de la mesa, los más pequeños se estremecían cada vez que los relámpagos iluminaban la estancia y los truenos rugían con gran estruendo. Su madre trataba de tranquilizarlos abrazándolos y susurrándoles cancioncillas populares al oido. De pronto, dos grandes golpes en la puerta hiciron que a todos los presentes se les helara el alma...
En una pequeña casa de piedra y adobe de la aldea estaba cenando, lo poco que tenía, la familia del herrero. Se encontraban todos alrededor de la mesa, los más pequeños se estremecían cada vez que los relámpagos iluminaban la estancia y los truenos rugían con gran estruendo. Su madre trataba de tranquilizarlos abrazándolos y susurrándoles cancioncillas populares al oido. De pronto, dos grandes golpes en la puerta hiciron que a todos los presentes se les helara el alma...
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Laia2008- Admin
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Re: EL CABALLERO SIN ROSTRO
La madre dejó a un lado las cancioncillas para abrir la puerta. Las piernas le temblaban, era muy tarde y la llamada presagiaba malas noticias. Abrió con lentitud, sin atreverse a mirar lo que había detrás. Dos hombres imponentes con armadura esperaban la respuesta de la mujer, que no llegaba.
El marido se levantó de la mesa y se dirigió a los caballeros:
-¿Quiénes son y cuál es su propósito? -preguntó él.
-Tiene que acompañarnos, órdenes del rey -dijo el caballero de la derecha.
-¿No pueden esperar a mañana? Está lloviendo y tengo que cuidar de mi familia.
-El rey no puede esperar, acompáñenos -dijo el otro muy orgulloso.
El padre se despidió de los hijos y de la mujer y fue llevado con mucha violencia por los dos caballeros a través de la tormenta, hasta que se hizo invisible en la lejanía. La madre, asustada, le cantó de nuevo a sus hijos:
-Papá volverá, la tormenta remitirá. No lloréis hijos míos, porque papá llegará pronto y no querrá ver vuestras lágrimas derramar. No lloréis, no lloréis, papá volverá...
El marido se levantó de la mesa y se dirigió a los caballeros:
-¿Quiénes son y cuál es su propósito? -preguntó él.
-Tiene que acompañarnos, órdenes del rey -dijo el caballero de la derecha.
-¿No pueden esperar a mañana? Está lloviendo y tengo que cuidar de mi familia.
-El rey no puede esperar, acompáñenos -dijo el otro muy orgulloso.
El padre se despidió de los hijos y de la mujer y fue llevado con mucha violencia por los dos caballeros a través de la tormenta, hasta que se hizo invisible en la lejanía. La madre, asustada, le cantó de nuevo a sus hijos:
-Papá volverá, la tormenta remitirá. No lloréis hijos míos, porque papá llegará pronto y no querrá ver vuestras lágrimas derramar. No lloréis, no lloréis, papá volverá...
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Conde- Admin
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Re: EL CABALLERO SIN ROSTRO
Pero su padre no volvía. No volvió al día siguiente, tampoco al otro. Así, sin tener noticias suyas transcurrió una semana. Estel, su esposa, desesperada ante la ausencia de su cónyuge, decidió que debía averiguar lo que había ocurrido. Dejó a sus hijos en la casa de su vecina pues no tenía ningún familiar directo y se dirigió hacia el castillo.
Una vez que se encontraba frente a las murallas, su mente comenzó a funcionar a toda prisa. ¿ Qué le podría haber pasado?, seguro que no estaba allí por su propia voluntad. ¿Le habrían retenido? , ¿acusado? en ese caso, ¿de qué? o lo que era aún peor ¿habría muerto?, ¿lo habrían matado?. La incertidumbre y el repentino temor a que hubiese ocurrido una desgracia hizo que se entrara rápidamente por el puente levadizo y que se adentrara en la fortaleza sin mirar siquiera a los guardias que custodiaban la entrada.
¿Qué habría sido de su marido? se iba preguntando mientras las lagrimas invadían poco a poco su delicado rostro....
Una vez que se encontraba frente a las murallas, su mente comenzó a funcionar a toda prisa. ¿ Qué le podría haber pasado?, seguro que no estaba allí por su propia voluntad. ¿Le habrían retenido? , ¿acusado? en ese caso, ¿de qué? o lo que era aún peor ¿habría muerto?, ¿lo habrían matado?. La incertidumbre y el repentino temor a que hubiese ocurrido una desgracia hizo que se entrara rápidamente por el puente levadizo y que se adentrara en la fortaleza sin mirar siquiera a los guardias que custodiaban la entrada.
¿Qué habría sido de su marido? se iba preguntando mientras las lagrimas invadían poco a poco su delicado rostro....
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Laia2008- Admin
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